El proyecto de la Noria de Madrid, consistente en la instalación en la capital española de una gran noria, ideada por el arquitecto Carlos Rubio, sigue bloqueado. Ante la fuerte movilización de los vecinos del parque Tierno Galván —lugar inicialmente elegido en el sur de Madrid—, el ayuntamiento sigue sin dar luz verde a esta obra excepcional, según informa El Periódico de España.
Como resultado, el consorcio promotor del proyecto busca emplazamientos alternativos para su realización, y Rabat se presenta como el candidato ideal. Esta noria gigante está prevista en el nuevo Plan Urbanístico de la ciudad, que la presenta como un motor para dinamizar el turismo y el atractivo urbano. Con un coste estimado de cerca de 260 millones de euros (M €), es decir, unos 2800 millones de dirhams, financiado íntegramente con capital privado, el proyecto promete generar hasta 500 puestos de trabajo directos.
El emplazamiento previsto para su construcción se encuentra en el barrio de l’Océan, junto a la costa atlántica, en el marco del proyecto urbanístico «Percée de l’Océan», eje que conecta la estación de Rabat-Agdal con la avenida Al Houria, en la secuencia 2 del amplio plan «Rabat 2030». Esta orientación urbana tiene como objetivo transformar el paseo marítimo de Rabat en un importante centro turístico y cultural, que combine el dinamismo económico, la modernidad y la valorización del patrimonio.
Con sus 264 metros, esta noria superaría en tamaño a la Ain Dubai (250 m) y al London Eye (135 m), convirtiéndose así en la noria más alta del mundo. Además, destaca por su singular diseño, con una estructura elíptica revestida de LED que evocan una «piel de serpiente», especialmente espectacular por la noche.
Otra particularidad de la «Noria» es el mirador situado en su cima, desde donde los visitantes no solo podrán admirar el panorama, sino también bajar, una primicia mundial para este tipo de instalación. Y con razón, ya que este mirador integra un espacio de restauración y podrá acoger eventos. Para facilitar el acceso de los visitantes, en la versión inicial del proyecto se preveía un servicio de transporte directo desde la estación madrileña de Atocha, un dispositivo que podría adaptarse fácilmente a la posible futura ubicación marroquí.

