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España ofrece un gesto de bondad al rey Mohammed VI

El Gobierno de Pedro Sánchez está trabajando para organizar una visita oficial a Marruecos con el fin de reforzar las relaciones diplomáticas entre ambos países. Para garantizar el éxito de esta empresa, el presidente del Gobierno español habría aceptado hacer un gesto hacia el rey Mohammed VI.

Según informa Okdiario, un sitio generalmente crítico con Marruecos y con la comunidad marroquí en España, este intento de acercamiento se produce tras una reunión anterior abortada, marcada por la ausencia del rey Mohammed VI. Esta vez, Madrid espera un encuentro entre ambos líderes, aunque Rabat condiciona su recepción a importantes concesiones, en particular en lo que respecta a la gestión del espacio aéreo del Sáhara.

Fuentes cercanas al asunto afirman que el compromiso personal del Rey de Marruecos sería un requisito indispensable para el anuncio y el éxito de esta visita. Por lo tanto, lo que está en juego es considerable, tanto para las relaciones bilaterales como para la imagen internacional de los dos países.

Según la misma fuente, el papel de José Manuel Albares, ministro español de Asuntos Exteriores, en los preparativos demuestra la importancia de esta misión. Su reciente visita a Rabat tuvo como objetivo ultimar los últimos detalles y comprender las expectativas marroquíes. Por su parte, Marruecos parece decidido a obtener el control del Sahara, una cuestión estratégica importante para el país.

El gobierno español reconoció en el Senado la posibilidad de transferir el control aéreo a Rabat. Una decisión así abriría, según la misma fuente, las puertas del lujoso palacio real de Dar al-Makhzen al presidente Sánchez. Esta concesión tiene una importancia significativa, ya que el Sahara constituye un corredor aéreo esencial entre Europa y América del Sur.

España gestionó durante mucho tiempo este espacio desde el centro de control aéreo de Canarias, de acuerdo con los estándares internacionales de la OACI. Sin embargo, la posible transferencia de este control a Marruecos representaría un importante punto de inflexión, colocando a Rabat en una posición de fuerza en la región, concluye la misma fuente.